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Larzac

Grandes espacios, grandes tradiciones y gran libertad

La meseta del Larzac, la más famosa de las Grands Causses, posee un paisaje y una historia excepcionales. Catalogado como Patrimonio Mundial de la Humanidad, dentro de las Causses y Cévennes, el Larzac ofrece paisajes atípicos, marcados por siglos de ocupación humana.

Geografía

bien marcado

Con más de 1.000 km2, el Larzac es el mayor de los Grands Causses. Situado principalmente en el departamento de Aveyron, al sur del Macizo Central, su altitud oscila entre los 600 y los 900 metros.

Cruzado por la A75, sus límites naturales son claros, materializados por ríos y gargantas, entre los que destacan la Dourbie al noreste que lo separa de la ausse noir y el Tarn al noroeste. Más al oeste, su límite lo marca la depresión de Roquefort, famosa por su queso. Es también al pie del Larzac donde se desarrolla la ciudad de Millau, auténtico campamento base desde el que seguir explorando la región.

Paraíso de la naturaleza.

Un país de

piedra caliza

Formados en el Jurásico por un océano del que aún dan testimonio numerosos fósiles, los antiguos sedimentos marinos forman hoy el armazón mismo de todas las mesetas calcáreas o causses. Cientos de miles de años de erosión han dado lugar a este paisaje de amplios espacios abiertos donde se alternan estepas caussenardas áridas y poco pobladas con extraños caos rocosos ruiniformes y algunos pueblos de arquitectura característica.

El circuito

Los imprescindibles del Larzac

Un día, una excursión

Es una cita ineludible de sus vacaciones. ¡Descubra la Ruta Templaria y Hospitalaria del Larzac! Verdadero bastión templario y más tarde hospitalario en Francia, estas 5 ciudades han sabido conservar su encanto y su autenticidad. A pocos kilómetros de la Tour du Viala du Pas de Jaux, aproveche para visitar las cuevas de Roquefort…

Un punto álgido en la historia de Francia:

Templarios y Hospitalarios de Larzac

Larzac también es mundialmente conocida por la historia de la Orden del Temple y la Orden de los Hospitalarios, que aún hoy genera mucho interés y muchas preguntas. Testigos de esta fascinante historia son Les Remparts de la Cavalerie, la ciudad fortificada de la Couvertoirade, particularmente bien conservada, la Commanderie de Sainte-Eulalie de Cernon, la casa madre de Larzac, el Tour du Viala-du-Pas-de-Jaux y el Fort de Saint-Jean d’Alcas. La mayoría de estos pueblos han conservado sus fortificaciones y viviendas tradicionales, y son testimonio de la organización establecida por los caballeros en la Edad Media para regir la actividad agrícola de la que obtenían sus ingresos.

Estos pueblos se encuentran entre los testigos mejor conservados de Occidente de la historia de los templarios y hospitalarios.

¡Gardarem Lou Larzac!

¡

Para muchos, Larzac aún resuena con el sonido del famoso Gardarem Lou Larzac! Símbolo de la lucha campesina y del movimiento de desobediencia civil no violenta contra la ampliación del campo militar de 1971 a 1981.

En 1973, entre 60.000 y 100.000 personas de diferentes corrientes convergieron en Larzac para apoyar a los campesinos. La lucha del Larzac fue el caldo de cultivo de lo que más tarde se conocería como el movimiento altermondialista francés.

Larzac fue el centro de la lucha de los campesinos.

¡Una gran tabla de quesos!

La vocación agrícola del Larzac se remonta a varios milenios. Desde los primeros pastores trashumantes hasta los ganaderos actuales, la estrecha relación entre el hombre y su entorno ha sido siempre muy fuerte y ha dejado una huella perdurable en el paisaje. Pastores, ovejas y pastos se cuidan mutuamente con cariño: los pastos alimentan a las ovejas, que evitan que los pastos crezcan en exceso, y las ovejas permiten que la gente viva en estas áridas tierras dedicándose a la producción de leche. De esta unión surgiría una increíble variedad de quesos, Roquefort, Pérail y otros notables quesos de granja.

¡Vamos, preciosa, vamos, Cazelle!

Esta sutil relación entre el hombre y el animal es la base misma del agropastoralismo. Aquí, esta actividad agropastoral se traduce, entre otras cosas, en vastas extensiones abiertas que permiten una biodiversidad notable y en un ingenioso patrimonio arquitectónico (tejados de cisternas, lavognes, jasses, cazelles, drailles….)

Este patrimonio secular aún muy presente es notable en todos los sentidos. Prueba de ello es que, desde 2011, las Causses y las Cevenas están inscritas en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como paisaje cultural vivo del agropastoralismo mediterráneo.

Paisaje cultural vivo del agropastoralismo mediterráneo.

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